Juntos

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Cuantas veces el camino es superior a nuestras fuerzas? Cuantas veces  ‘dimitimos» presos del desaliento, la depresión y el cansancio? … 
Cuantos días nos hemos querido sentar en el sillón y no caminar más?  Dejar que todo avance solo sin nuestra lucha continua?
A mí me ocurre de vez en cuando. El cansancio físico o mental se apodera de mí y quiero parar. Me asalta la tentación del conformismo. Mejor quedarse tranquilo y olvidarse de todo

Entonces pienso: “Pilar, no trates de visualizar el final del camino, olvídate de él. No importa lo que haya al final del sendero, no importa si allí se encuentra tu objetivo porque si no es ese habrá otro diferente igualmente bueno o incluso mejor. Sólo si te paras te quedarás sin ninguno; entonces tendrás que agachar la cabeza y darle la razón a todos los que te dicen un día tras otro que no merece la pena el esfuerzo. Que se paren ellos, tú no.”
En ese momento, sin apenas aliento, camino. Decido no concentrarme en el resultado para no desviar mi energía, simplemente pongo suavemente un paso delante de otro. 
Dejo el reloj en casa y salgo a hacer Walden Running, troto despacio sin más. A los diez minutos le digo al cielo: “Ya no pienso más, ahora te toca a ti, pongo en tus manos mi destino, yo sólo camino.”
Chicos, juntos todo es más fácil, dejemos atrás la soberbia y la prepotencia, acojamos felizmente la humildad y reconozcamos que todos tenemos nuestros límites. El día que yo lo acepté fue increíble, de repente sentí como si alguien me quitara una tremenda mochila de mi espalda y pasara un plumero por mis neuronas: me relajé.
Mis ocupaciones siguieron siendo las mismas pero empecé a gestionarlas sin “pre-ocuparme” simplemente caminando.  
Unidos y cogidos de la mano, la fuerza se multiplica.
Habrá días en que los pasos sean ligeros y otros, aquellos de desaliento, más lentos, pero jamás dejéis de avanzar y pedid siempre ayuda:  del cielo, de tu familia, de tus amigos o de un grupo. 
En Walden tenemos una familia, la llamé una vez MOAI, yo os la ofrezco.

«Levántate y corre porque si el camino es superior a tus fuerzas, Walden o el cielo siempre te extenderán su mano». 

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