La filosofía KAIZEN aplicada al Runfulness

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Continuous improvement”: Make modest but steady alterations. Mejora continua.
Oriente siempre inspirando nuestro movimiento, porque la mejora debe empezar en nosotros, no sólo en el mundo de la empresa. 

Mi Proyecto: el Running o cualquier otro.
Cualquier nuevo proyecto supone un CAMBIO grande en nuestra vida que la amígdala siente como una amenaza atacando nuestro status quo.
El mecanismo de “Flight or Flight” entonces entra en acción y secuestra nuestro cortex prefrontal (el proceso de toma de decisiones razonadas). Estalla la guerra dentro de nuestro organismo, el enfrentamiento directo y la sobre carga de cortisol y noradrenalina agotará nuestra energía y al final abandonaremos privados de gasolina, nos rendiremos.

Solución: #KAIZEN o en lenguaje popular, la picardía.
Debemos abordar la meta de puntillas para no despertar al monstruo que llevamos dentro. Los cambios serán tan tan pequeños que la amígdala apenas será consciente de ellos, iremos ocupando posiciones en nuestro cerebro, avanzando lentamente sin hacer ruido  hasta que un buen día el Proyecto Final será el amo y señor de nuestra vida, la rutina habrá construido un sendero nuevo sin que nuestro sistema de alarma y rechazo lo haya detectado. 
El desarrollo de nuestro proyecto será un “Just Do it” sin esfuerzo.
La clave: PEQUEÑO
¿Cómo aplicarlo a mi #Running?
1º. Hazte Pequeñas preguntas. 
¿Cuál sería el primer paso para empezar a correr? Comprarme las zapatillas, trotar solo 5 minutos, quedar con un amigo, ponerme “Carros de fuego”, abril la puerta de casa, elegir el sendero…  
2. Proyecta Pequeños pensamientos.
Visualízate realizando tu carrera.
Antes de comenzar a ejecutar tu propósito, imagínate dando esos pequeños pasos: por la noche antes de dormir piénsate trotando esos 5 minutos, repasa el camino, siente el aire en tu cara, la presión del suelo sobre las plantas de los pies, tu conversación con tu compañero de salida, la cabeza mirando al cielo y la sonrisa.
Error: Visualizar sólo el final de la salida o la llegada a la meta. Es imprescindible visualizar el desarrollo.  
3. Ejecuta tus Pequeños pasos.
Ya lo has planeado y te has visto desarrollándolo, ahora actúa. 
Sal a ejecutar esa pequeña distancia. Cumple tu pequeño objetivo, no más. Recuerda que no debemos despertar a la amígdala y su sueño es muy ligero. 
4. Date Pequeñas recompensas.
Regálate algo al finalizar: una cervecita (sin alcohol), cómprate algo nuevo para la próxima salida, grávate una melodía nueva (mejor música clásica que estimula la concentración).
5. Grava en tu mente los pequeños momentos de satisfacción.
Esos minutos en los que te has sentido la “bomba” durante el desarrollo, fíjalos a sangre y fuego. Esa satisfacción que te ha aportado la dopamina del ejercicio no la olvides, escríbela en un blog.
#Runfulness: allí donde falte la esperanza estará Walden con sus pequeños trucos porque tú también puedes pero nadie te ha dicho cómo.
Pilar Amián
Fundadora del #MetodoWalden

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