Las experiencias nutren, las vivencias no dejan huella.

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Las vivencias no dejan huella, simplemente pasan. Las experiencias nutren. 
El camino de nuestra vida no existe, no está trazado de antemano. Lo vamos construyendo con nuestros pequeños pasos y en nuestra mano está que estos nos enriquezcan o no. 
“Caminante no hay camino, se hace camino al andar.”
Yo veo la vida como una escalera que siempre puedo seguir subiendo, tenga la edad que tenga. Subir es crecer, cambiar, mejorar, aprender, disfrutar, comprender, compartir, soñar, reír; pararse es conformarse.

Cada paso de mi vida intento nutrirlo con un significado especial, para que no pase de largo sin enseñarme algo; para ello uso un truco: – le pongo a cada uno una intención extra. 

Los pasos que me disgustan, que son muchísimos,los asocio a un beneficio personal
Aquellos que me molesta dar porque me dan alergia o fastidio los cargo con una emoción más allá del mero cumplimiento del deber. 

La Madre Teresa de Calcula me dio la idea. Uno de los muchos días que llego a casa de mal humor a causa de una terrible jornada laboral me recibió con este mensaje transcrito en su libro: “Si en el trabajo tienes dificultades y las aceptas con alegría, con una gran sonrisa, en esto, como en cualquier otra cosa, los demás verán tus buenas obras y glorificarán al padre. El mejor modo de mostrar tu agradecimiento a Dios y a la gente es aceptar todo con alegría…..” Ufff pensé, me ha vuelto a pillar!!!

Así que ahora cuando me enfrento a una dura jornada laboral añado una nueva misión a mi tarea y me digo “hoy voy a practicar la habilidad de morderme la lengua, a ver cuánto tiempo aguanto; voy a probar si soy capaz de sonreír cuando alguien me hable de mal humor”. 

Me estimulo pensando: – si lo consigo habré subido un peldaño más de mi escalera de crecimiento personal; habré aprendido a controlar mi mente.

Puesto que somos seres egoístas, el hecho de unir a un acto desagradable un beneficio personal hace que me cueste menos. Pensar que cuando me muerdo la lengua o ensayo ejercicios de concentración estoy abriendo nuevas rutas neuronales en mi cerebro que me ayudarán a conseguir más fácilmente mis proyectos da además un sentido práctico a las cargas de la vida.

Normalmente no lo consigo, pero como soy muy cabezota sigo intentándolo cada día.

Los pasos que me dan pereza, me desesperan o me aburren los visto de un objetivo sublime.
El atasco de la carretera de la Coruña en Madrid, una cola tremenda en la caja del supermercado o en la oficina de correos… los transformo en experiencia positiva. 

Mis mensajes mentales son: 

  • Que bien que hay atasco así aprovecho el viaje en autobús para realizar el ejercicio de contar las 20 respiraciones sin pensar en nada.
  • Usaré el tiempo que estoy haciendo cola para repasar la respiración abdominal y así poder transmitir a los chicos más visualmente como se proyecta en el running.
  • Voy a hacer un ejercicio de Mindfulness, estar media hora sin mirar los Whatsapps del móvil (esto es lo más difícil)” 
  • O voy a rezar de otra manera, me abstraeré del ruido exterior y visualizaré cada frase.

Así consigo que estás vivencias cotidianas que no me aportarían nada, más bien me harían bajar un escalón por el mal humor con el que las desempeño, muten y se conviertan en experiencias especiales a través de las cuales disfruta mi alma.

Y los pasos de mi Walden Running: estos son los mejores, los empapo de magia y misterio.
Salir a las 6 de la madrugada, hacer una tirada larga de dos horas, una sesión de cuestas o una salida de fartleks: cada una de ellas es diferente a la otra, cada una tiene su magia.

Cuando salgo a hacer una tirada larga, me pongo como meta aprovechar al máximo los kilómetros que voy a pasar sola conmigo porque la vorágine de mi vida apenas me deja tiempo. La gente que no sabe estar sola pierde la oportunidad de descubrir a la persona más maravillosa del mundo, ella misma.

Es muy difícil en nuestra rutina encontrar momentos de silencio absoluto, estamos rodeados de ruidos que se nos meten sibilinamente en la piel activando nuestra amígdala, subiendo nuestras pulsaciones y derramando un mar de cortisol en nuestra sangre. Este estado de excitación nos impide construir nuestro camino.

Analizo mis dudas, estudio mis respuestas, escucho mis deseos y repaso mis errores. A los 15 minutos de mi trote empiezo a entender aquello que estoy haciendo al revés y a ver con cariño a todos los que me rodean. Poco a poco, paso a paso se van cogiendo de la mano mis pensamientos, mis sentimientos y mis propósitos. Entonces, tras ese desahogo, ya en paz conmigo misma, vuelvo a mi running. Me centro en la respiración, inspiro (vuelo) y expiro (me dejo caer). No hay más, el ruido de mis pasos sobre el suelo y los árboles.

Otras veces, cuando salgo de madrugada a hacer series, me programo el movimiento para absorber el máximo de energía que pueda verter sobre mi cabeza el cielo. Me visualizo como un árbol cuyas ramas parten de mi cabeza y tratan de conectarse con una fuente de luz. 

A esta visualización le adjudico dos objetivos: 
1º.- Optimizar la postura Walden del árbol: el cuerpo erguido y la mirada al frente. No puedo mirar al suelo porque las ramas de mi cabeza no apuntarían al cielo. 

2º.- Usar el poder de mi mente para recargar mi cuerpo. Nuevamente me vienen a la memoria las palabras de la Madre Teresa de Calcula “A menudo vemos cables, alineados, pequeños y grandes, nuevos y viejos…. A menos que la corriente pase por ellos, no habrá luz. El cable somos tú y yo. Dios es la corriente. Tenemos el poder de dejar que la corriente pase a través de nosotros, que nos use y que produzca la luz del Mundo. O de negarnos a ser utilizados y permitir que la oscuridad se extienda.”

Así que corro tratando de que pase por este cable descargado esa corriente. Probadlo, a veces me entran escalofríos. ¿Será alguna pequeña descarga?

Las salidas con mis Walden Runners están siempre llenas de misterio. No hay día en que no me  sorprendan con una sonrisa nueva. En estas sesiones cpm ellos me suben dos escalones.

Y puesto que somos seres egoístas, persigo en todas ellas otro beneficio personal: el cambio psico-biológico. Hace muy pocos años se constató usando un scanner que las neuronas pueden regenerarse. Es la llamada recientemente “neurogénesis” e incluso que se pueden crear nuevas conexiones entre ellas o “sinapsis”. Este descubrimiento ha sido muy esperanzador sobre todo para aquellos que como yo quieren seguir subiendo la escalera tengan la edad que tenga. Las neuronas se mueren con los años, pero el running las renueva y la meditación las conecta. 

Así que en todas mis salidas practico el Walden Running, esto es  Walden Runfulness

“Voy a desarrollar mi cerebro para que sea capaz de subir más y más y más.”

Pilar Amian
Fundadora Método Walden

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