Ojalá sueñes como nosotros en Walden

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Una mañana de invierno, hace ya muchos años, me sorprendí deseando. Soñaba en voz muy muy baja, era tan tenue el tono de mis pensamientos que apenas los podía oir. Traté de aguzar el oído, pero nada, salía el sonido y en seguida mi mente hacía ruido para enmascararlo y mi conciencia ahogaba el derecho a pronunciarlos. 
Me incorporé en la cama asombrada y decidí observar el proceso cual si yo fuera una extraña sentada en la sala de un cine. Me saqué de la escena y contemplé la película:
Empezó el film con el esbozo de una aspiración tratando de dibujarse. Apareció en mi cabeza y pujó por hacerse hueco entre la maraña de pensamientos que la poblaban. La siguiente secuencia fue a los 10 segundos: la mente, dirigida por la razón, entró en acción y boicoteó el proceso de concretización. Sacó la artillería pesada y comenzó a lanzar su metralla :

  • “no tienes derecho”, “pon los pies en el suelo”, “sé realista” “mira como están los demás y tú te permites el lujo de soñar” “eso es imposible” …

Si lograba escaparse alguna ilusión a esa criba entonces salía el sentido del ridículo o la voz de la conciencia y le echaba un jarrón de agua fría. El esbozo se avergonzaba y se escondía.
Al final no quedó nada ni siquiera un recuerdo. Fui testigo de cómo se borraron de mi cabeza todas las ilusiones y las esperanzas, en realidad nunca llegaron ni a crearse. Presencié cómo mis elecciones eran reconducidas por la rutina y las creencias impuestas o aprendidas. 
Dios mío!!!, pensé, he sido protagonista de una película de guerra con un final catastrófico. Desenlace: mueren los buenos ganan los malos. 
Odio las películas así.
Mi Consejero Espiritual
Asustada, apagué el proyector, me quedé unos segundos en blanco y opté por consultar a mi gabinete de crisis.  Me puse mis five-fingers  y salí a correr hacia mi “Walden Center”

  • Aquí tengo que hacer un inciso para aquellos que no pertenecen todavía a la Comunidad Walden. 

Cuando hacemos Walden Running los “Ysis”  se callan. 
En Walden les llamamos los niños llorones, – ¿y si no debo, y si me canso, y si no tengo derecho, y si hay una guerra nuclear?”- . porque tratan de boicotear siempre los planes. 
Raúl y yo hemos contratado en nuestro Walden Center a una maravillosa Baby Sitter para que no nos molesten estos niños llorones mientras aprendemos a correr. La hemos llamado respiración. A todo el que entra en nuestra comunidad, lo primero que se le entrena es a su baby sitter. 
Ahora, vuelvo a mi historia.
Mi Walden Running silenció a los niños llorones y éstos se aburrieron y me abandonaron, la respiración los tuvo controlados.
Tras veinte minutos de trote, apareció mi consejero espiritual, esto es, aparecí yo. Yo libre de prejuicios, complejos y miedos; yo, con todas mis infinitas posibilidades, libre de temores.
Mi running ligero, suave, acompasado y armonioso recargó mis ganas; éstas se hicieron fuertes y se llenaron de confianza y seguridad. 
Se volvió a encender sólo el proyector mental y cambió la película,  la pantalla se llenó a la vez de imaginación y realismo. Mis ojalás volvieron a asomar la cabeza y ahora si se concretizaron. 
Es más, mi consejero espiritual los avivó con su fuego. Mis neuronas se contagiaron del vértigo y se lanzaron mensajes entre ellas cargados de sueños. Una nueva ruta neuronal se comenzó a trazar en mi cerebro.
La rebeldía.    
Esa mañana, decidí invertir el proceso. 
Al llegar a casa cogí mi móvil, abrí mi icono de “notas” y escribí todos mis “ojalás”. Uno tras otro, sin miedos ni vergüenzas, todos aquellos que salieron a flote mientras corría. Empecé a escribir y escribir y fue increíble, no podía parar, salían a borbotones, fue como si mis dedos se movieran solos.  Mi razón no dirigía, mi mente tampoco, ni siquiera mi consciencia, había algo que pulsaba las letras.
Terminé y los leí, me sentí un poco intrépida, pero como soy rebelde, pensé, no voy a borrarlos jamás. Es más, los voy a leer todas las mañanas cuando me levante, que es cuando tengo más energía.
“Ojalá pueda cambiar… Ojalá pueda crear… Ojalá pueda mover montañas aunque para la lógica del mundo sea imposible…Ojalá tenga fuerzas para no rendirme nunca… Ojalá pueda correr una maratón, Ojalá pueda enseñar a los demás que podemos cambiar y que el running nos ayuda a ello,….  Ojalá pueda crear una Comunidad de Walden Runners“.. y muchísimos más que guardo para mí.
Odio que mi mente me controle. Odio que me limite y me diga lo que no puedo hacer.
Rompí el embrujo y me atreví a aspirar. 
Ya está, me dije, no sé si se cumplirán o no, pero jamás desaparecerán ni serán un simple esbozo porque desde ese momento se habían transformado en algo tangible, eran letras.
La realidad
Sigo leyéndolo muchas mañanas, a veces se me saltaban las lágrimas porque   muchos Ojalás se han convertido en realidad. Uno de ellos son mis Walden Runners, que ya existen, están corriendo, meditando, contemplando y seguro que  soñando.
Otros siguen siendo letras, pero ya no son osadías ni barbaridades sino sueños lícitos que dirigen mis pasos, construyen mi camino. Si no los hubiera escrito mis elecciones habrían sido diferentes y ni siquiera habría sido consciente de que un día, hace muchos años, tuve ilusiones.
Hoy corro, siento, camino con un horizonte, mis ojalás. Ellos le dan estabilidad y seguridad a mi vida. 
Cuando alguien me pregunta: –  ¿cómo puedes saber qué sendero tomar o que decisión adoptar? 
Yo contesto: – Lo tengo fácil porque hace años tracé el horizonte, hoy sólo elijo  aquella opción que me conduzca a ese destino. Me monto en mi Walden Running y dejo que mis pasos construyan el camino. 
Recupera tus ojalás
Atrévete a escribirlas.  Nuestras aspiraciones han dejado de existir como proyecto interno y se ha eliminado de por vida su posible consecución.
Sé valiente. 
Empieza por tratar de revelarte a ti mismo tus esperanzas, sin vergüenza. 
¡Un día me dijeron, Pilar “eso es irreal, en España, las cosas no funcionan así, pon los pies en el suelo!!!! ¡Si ocurriera eso sería un auténtico milagro!!!
Entonces se me encendió una luz y en vez de desmotivarme me dije: – Pero es que yo creo en los milagros!! 😉
Sonreí y recordé de repente unas notas que me había leído mi hija Carmen de sus reuniones de catequesis:  “Todo lo que pidas en oración creyendo lo recibirás pues nada hay imposible para Dios”
Ayuda al cielo a crear tus milagros desvelándole tus ojalás.
Entra en nuestra Comunidad Walden y enseñaremos a tu baby sitter a silenciar a los niños llorones para que tu consejero espiritual pueda desenterrar tus sueños.

Pilar Amian
Fundadora y Creadora
Lead Trainer
Método Walden

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