¿Para qué correr mirando al cielo?

Para evitar tentaciones.
      -Si trotamos mirando al suelo, nuestra mente querrá avanzar más y para ello lanza la pierna más lejos. 
Erróneamente cree la que si el pie cae tres metros más lejos, llegará antes a su destino. 
El resultado será sin embargo éste:
La cadencia bajará, aumentaremos el tiempo de contacto con el suelo con riesgo de lesiones y los cuádriceps se convertirán en responsables de arrastrar nuestro cuerpo.

         -Si trotamos mirando al horizonte, nuestra mente perderá su referencia y delegará en nuestra técnica la carga del movimiento, sin presionarla.
El resultado, si colocamos el cuerpo correctamente será este:
La cadencia podrá subir a 180 pisadas por minuto, el pie caerá debajo de nuestro centro de gravedad y el core  sostendrá e impulsará nuestro cuerpo.

Eleva la mandíbula, mira al horizonte y deja de que tus piernas se muevan como si fueran las de una marioneta sostenidas por hilos desde la cadera. 
Pisa, entonces bajo tu coxis y abre la zancada hacia atrás como si quisieras golpear una pared situada detrás de tu cuerpo.

No mires al suelo, evita la tentación de correr como los gigantes.
Pilar Amián
Creadora del Walden #Runfulness
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