Siento, luego Pienso, luego Existo

Imagen

Cuando mis niños eran pequeños, podían estar muriéndose de frío mientras jugaban en la calle o incluso tiritando dentro del agua del mar, que ni por asomo interrumpirían su actividad para hacer caso a sus sentidos. Las mamás madres estamos para eso, porque el cerebro de nuestros hijos todavía no ha almacenado la información de: “si no te abrigas, enfermas y estarás mucho peor”.  Siguen jugando ajenos a las señales de alarma de sus sensores.

Ellos no saben interpretar sus sensaciones, somos nosotras las que con sólo mirarles a los ojos sabemos lo que está pasando por su cuerpo y actuamos en consecuencia. Si están tristes les abrazamos, si lloran interpretamos entendemos quesi es por hambre o por sueño.  Yo me acostumbré a dormir con la puerta de mi dormitorio abierta sólo para escuchar el sonido de la respiración de mi hijo César y así poder detectar por su cadencia  un posible ataque de asma antes de que éste se desencadenara. Veintidós años después, aunque ya no queda nadie en casa, todavía no puedo cerrarla.

Lo curioso de todo esto es que aprendemos a detectar el más mínimo aviso de que algo va mal en nuestros hijos y sin embargo nuestras propias señales las ignoramos. 
Confiamos en la tecnología y en los médicos para ese trabajo y nos colocamos unos tapones. Ellos funcionan muy bien basándose en teorías generales, luego jamás serán como una madre que nos observa atentamente día y noche y sabe exactamente cómo respiramos.

Nos hemos hecho tan insensibles que vivimos sordos a lo que nuestro cuerpo nos comunica, como si fuéramos niños pequeños. Tiramos hacia delante llueve llueva o truene y sin embargo nos sorprendemos de que nuestro cuerpo se rompa.
Si escucháramos su mensaje diría: 

  • “ Te avisé mil veces, te dije que me estaba sentando mal esto, que no podía más, que pararás y tú dale que dale ni caso, seguías trabajando, protestando, durmiendo mal, quedándote despierto hasta las mil, haciendo más de lo que podías…. Entonces decidí  gritar para que pararás y en vez de eso me tapas la boca con un analgésico; aun así logré sobreponerme y conseguí anular su efecto, grité más fuerte y me das doble ración de calmantes. Lo siento ya me he cansado dejaré que salga el sol por Antequera y que sea lo que Dios quiera, si mutan las células, se mueren o se inflaman yo no soy culpable”.

Ya no somos capaces de oír este mensaje. No detectamos un ataque de ansiedad hasta que no estamos a punto de ahogarnos, ni una situación de estrés hasta que  se hace crónica. Incluso las lesiones en el deporte hablan antes de producirse, salvo en el caso de accidentes. Hemos desconectado el circuito neuronal que recibe las señales y las envía al cerebro. 
Debemos volver a Sentir.

El Proyecto Walden  es un “Life Training” de Transformación interior.
Nuestro primer target es enseñaros a sentir
Usamos Walden como un centro de activación de los mensajes del cuerpo.
Quitamos las telarañas de nuestros sensores cerebrales y pasamos la mopa por los cristales de nuestra retina interna. Tratamos de recuperar su Sexto Sentido. 
¿Cómo lo hacemos?

  1. Realizamos un escáner corporal a través de la Meditación:  obligando a nuestros Walden Runners a escucharse. Empezamos por la localización de los músculos del cuerpo. Hemos olvidado en qué lado de nuestra casa duerme cada uno de ellos. Esto no es grave mientras duermen porque el sonido de la salud es el silencio. No obstante, por si algún día tienen un sueño inquieto, debemos aprender a distinguir su suave nota musical (como hacía yo con la respiración de mi hijo César) antes de que se transforme en un sonido desafinado precursor de una lesión física o psicológica. 
  2. Perseguimos la armonía interior: cerramos los ojos, reconocemos el cuerpo y cosemos desde dentro el movimiento de nuestros músculos con la respiración. Queremos  acunar el descanso de nuestro cuerpo,  de modo que nuestro movimiento sea relajado, esto es, que no se transforme en un brusco empujón que les tire de la cama sino en un suave balanceo que les perpetúe en los brazos de Morfeo, en paz.  El Qi Gong nos sirve de herramienta para armonizar en nuestro movimientos  el sentimiento, el pensamiento y la acción.
  3. Corremos en la baldosa:  pasamos al movimiento sin distracción. Cerramos los ojos y corremos sin avanzar,  lo llamamos: correr en la baldosa.  El objetivo es aprender a escuchar a nuestros hijos, – los músculos o los sentimientos- , aunque estemos  trajinando por la casa, esto es mientras trotamos.

Active mental Running.
Ahora sí, ya estamos preparados para el Walden Running.

No son nuestros ojos los que nos colocan el cuerpo ni nuestra voluntad, sino nuestras sensaciones.

Ya podemos usar nuestro running como medio de Transformación Interior.

Debéis aprovechar el Walden Running para averiguar qué está ocurriendo dentro. 
Dejad que hablen vuestras células, preguntarles: 
– ¿Estoy triste, me siento cansada, tengo un nudo en la garganta, presión en el corazón o tengo como una bola de fuego en el estómago? 
Repasad vuestros músculos uno a uno mientras trotáis, sentir vuestra postura, llevar el oxígeno al abdomen y dejar que cada sensación salga a flote en vuestra consciencia . Entonces descubriréis , si habéis pasado una semana con ansiedad y el motivo; si os habéis enfadado con un hijo porque hizo algo mal o porque necesitabais comeros a alguien ese día.

Ahora, que ya habéis aprendido a sentir, recordad que ya no tenemos una madre que nos proteja, tendréis que decidir qué hacer con esa información:  

  1. Seguir adelante en el túnel negro haciendo lo mismo;  o
  2. Volver a casa, poneros un jersey o salir del agua fría.

Nuestros chicos  han optado por salir del túnel. 

El movimiento nos da el valor , la energía y la resolución necesaria para mejorar nuestra vida.
Ven a Walden.

Pilar Amián
Fundadora del Método Walden
www.metodowalden.com
pamian@metodowalden.com

PD.- Próximo Taller a beneficio de la  Fundación «María Ayuda» para Madres solteras
24 de Febrero
Contenido: 
Iniciación al método Walden
Invitado Especial:
Padre Borja Coello de Portugal (Schoenstatt)
Nos guiará por una sesión de meditación característica de la tradición católica occidental nacida en los monasterios.

Deja una respuesta